Homilías
14 DE JUNIO: UNDÉCIMO DOMINGO DURANTE EL AÑO
LA “SEMILLA QUE CRECE SOLA†Y EL MISTERIO DEL REINO
La primera lectura de este domingo es del profeta Ezequiel y empieza asÃ: “Esto dice el Señor Dios: Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré...para que eche brotes y de fruto y se haga un cedro noble. Anidarán en él aves de toda plumaâ€...
Se parece a las dos parábolas de Jesús en el Evangelio: la semilla que crece sola, germina, se hace grande, produce cosecha de grano (de trigo)...Y la simiente de mostaza que también se hace un gran arbusto y los pájaros hacen sus nidos en las ramas...
Creo que Jesús nos está invitando a hacer una meditación sobre el “misterio del crecimiento y expansión del Reino de Dios en la tierra”.
La fuerza interna, la potencialidad de la Palabra de Dios, del Evangelio, de la gracia que se abre el camino en los corazones humanos, en el mundo...Tenemos que aprender la profundidad de aquella frase final de la bonita novela de G. Bernanos: “Diario de un Cura Rural”, en la que un cura anciano le dice a otro cura joven: “Todo es gracia”. Nosotros los cristianos debemos ser testigos de Jesús y su Evangelio, pero lo primero es “dejar hacer” a él, a su gracia...que se abre camino por su fuerza. Nosotros sólo debemos ser “colaboradores pacientes”. Esperar, orar, trabajar pero con paciencia y expectación. No apresurarnos ni creer que el éxito de la expansión del Reino de Dios, Reino de paz, de justicia y de amor, depende de nosotros, sino que depende antes que nada del Señor. Y luego, colaborar aogiendo a todos; que las personas se sientan a gusto en nuestra compañía, como esos pájaros que acuden a las ramas del árbol.
¿Qué tipo de árbol soy yo? ¿Acojo o repelo?...¿Colaboro humildemente?...Es Dios el que hace crecer...Me gusta también esa frase de S. Pablo en la segunda lectura de su 2ª. Carta a los Corintios: “Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que mientras vivimos estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe”...Sí, fe y confianza de que la gracia se abre camino y deseo de colaborar humilde y pacientemente.
Concluyo con la poesía de Cristina Arteaga:
SIN SABER QUIÉN RECOGE, SEMBRAD
Sin saber quién recoge, sembrad,
serenos, sin prisas,
las buenas palabras,
acciones, sonrisas;
sin saber quién recoge, dejad
que se lleven la siembra las brisas.
Con un gesto que ahuyenta el temor,
abarcad la tierra:
en ella se encierra
la gran esperanza para el sembrador.
Abarcad la tierra.
No os importe no ver germinar
el don de alegría.
Sin melancolía,
dejad el capricho del viento volar
la siembra de un día.
Las espigas dobles romperán después;
yo abriré la mano
para echar mi grano,
como una armoniosa promesa de mies
en el surco humano.
Brindará la tierra su fruto en agraz,
otros segadores
cortarán las flores,
pero habré cumplido mi deber de paz,
mi misión de amores.
j.v.c.
PACIENTE RECUPERACIÓN
RECUPERAR, RESCATAR, SALVAR - Comentario a las lecturas bÃblicas del CUARTO DOMINGO DE CUARESMA – 250330
¿Dónde ponemos más nuestra mirada: en las guerras, desastres ecológicos y corrupción que nos espantan o en las cosas buenas que casa dÃa nos suceden?