Homilías
PACIENTE RECUPERACIÓN
RECUPERAR, RESCATAR, SALVAR - Comentario a las lecturas bÃblicas del CUARTO DOMINGO DE CUARESMA – 250330
¿Dónde ponemos más nuestra mirada: en las guerras, desastres ecológicos y corrupción que nos espantan o en las cosas buenas que casa dÃa nos suceden?
RECUPERAR, RESCATAR, SALVAR
Josué 4, Salmo 33, 2Corintios 5, Lucas 15.
La semana pasada hablábamos de la PACIENCIA de Dios y del TIEMPO infinito que se ha dado esperando la CONVERSIÓN de nosotros, los humanos. Cómo llamó a un hombre, Abraham, del cual formó un pueblo, Israel, a quien fue conduciendo por una larga historia de éxitos y fracasos, hasta el momento que resolvió rescatarnos. Esto lo hace por su Hijo Jesucristo, con Él y en Él.
La primera lectura bíblica de hoy está tomada del libro de Josué. “JOSUÉ”, en hebreo significa “Dios salva”, al igual que el nombre de “JESÚS”. El episodio presentado nos habla de la primera fiesta que celebra el pueblo de Israel RESCATADO de la esclavitud en Egipto, después de una PACIENTE RECUPERACIÓN durante cuarenta años en el desierto del Sinaí. ¡Al fin pueden celebrar!... y celebran la Pascua.
“Gusten y vean qué bueno es el Señor”, canta el pueblo SALVADO y RESCATADO. Y hoy lo cantamos en el Salmo responsorial, porque sabemos que JESÚS nos SALVA y RESCATA. Es motivo de alegrarse. Por eso nosotros, en la Liturgia, hemos cambiado el color morado por un rosado lleno de gozo.
El trozo culminante en la Liturgia de hoy está en el Evangelio, tradicionalmente llamado “el Evangelio del Hijo Pródigo”, que yo llamaría “DEL HIJO RECUPERADO” o mejor aún “DEL PADRE MISERICORDIOSO”. Yo creo que la intención de Jesús al presentarnos esta parábola, Él quiere mostrarnos el rostro verdadero de Dios. Es el rostro de un padre que ama a sus hijos, sean como sean, prescindiendo de sus méritos, cualidades o defectos. Es misericordoso. Su amor y su ternura están por encima de todo eso y su corazón se conmueve al ver el dolor del hijo arrepentido. La alegría de RECUPERARLO lo hace organizar una gran fiesta.
Al leer o escuchar este hermoso episodio evangélico, observamos con pena la pequeñez de alma del otro hermano. ¡Cómo no pudo darse cuenta y valorar la dicha que ha significado todo el tiempo compartido con su padre! Por el contrario, él se considera a sí mismo más como sirviente que como hijo. Es ingrato. Este fenómeno todavía existe, incluso entre nosotros, los cristianos que, a veces, más nos quejamos por lo que debemos cumplir en nuestra religión y no abrimos nuestro corazón para gozar y agradecer por todo lo que Dios nos da. A este problema, que desgraciadamente existe, san Pablo nos ofrece un atinado consejo. Lo vemos en su carta a los corintios.
En esta segunda lectura de hoy, san Pablo le dice a los fieles de Corinto: “Nosotros somos embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro”. ¿En qué consiste nuestra “embajada”? ¿Qué debemos decirles a nuestros prójimos? Que no nos fijemos tanto en los desastres provocados por la estupidez o la maldad humana y que pongamos nuestra mirada en tantas cosas maravillosas que el Espíritu de Dios está realizando a diario a través de hombres y mujeres sencillos: Día a día, con PACIENCIA, están haciendo bien su tarea. Jardineros que hacen bien sus jardines; constructores que hacen bien las casas; mueblistas que hacen sólidos sus muebles; músicos que ejecutan bien sus instrumentos; cocineros que preparan bien sus platos, médicos que le dan el tiempo necesario a sus pacientes; padres que educan, atienden y pacientemente aconsejan a sus hijos, esposos que llevan una larga vida de amor y fidelidad. Es Dios misericordioso que quiere RECUPERARNOS y levantarnos el ánimo porque por su Hijo, con su Hijo y en su Hijo nos salva.
No olvidemos: así como en el Antiguo Testamento, con “JOSUÉ”, “Dios salva”, así en nuestros tiempos es por JESÚS, con JESÚS y en JESÚS, Dios quiere RECUPERARNOS, RESCATARNOS, SALVARNOS: es el Misterio Pascual, de la Muerte, Resurrección y Ascensión que vamos a comenzar a celebrar en pocas semanas más.
Nos preguntamos:
JJV
,
PACIENTE RECUPERACIÓN
RECUPERAR, RESCATAR, SALVAR - Comentario a las lecturas bÃblicas del CUARTO DOMINGO DE CUARESMA – 250330
¿Dónde ponemos más nuestra mirada: en las guerras, desastres ecológicos y corrupción que nos espantan o en las cosas buenas que casa dÃa nos suceden?