Homilías

AMOR INEXPLICABLE: LA LOCURA DEL PERDÓN

Comentario a los textos bíblicos del 7° domingo del Año Litúrgico:1 Samuel 26; Salmo 102; 1 Corintios 15; Lucas 6.

AMAR es humano. PERDONAR es divino.

¿AMAR AL ENEMIGO?  ¡QUÉ LOCURA!

 

Lo bueno hay que premiarlo; lo malo, hay que castigarlo. Parece lógico. ¿Verdad? Ciertamente.

 

Es lo que nos dice la razón. Es lo que nos dicta la justicia. De una u otra manera, en todas las culturas aparecen estos conceptos que consideramos evidentes y no admiten contradicción. Para eso se hacen las leyes: para promover el bien y reprimir el mal. Las religiones lo presentan de un modo parecido, contraponiéndonos cielo e infierno o paraíso y condenación. Con esta lógica, el perdón no tiene sentido. ¿Cómo voy a permitir que el malhechor siga impunemente haciendo el mal? ¡Aquí está la insensatez! ¡Aquí está la locura del perdón!

 

A todo esto, Jesús me dice: “Ama a tu enemigo”. ¿Al que me ha hecho mal a mí? ¿Al que ha hecho mal a los demás? ¿Esto significa que lo tengo que perdonar? ¿Cómo voy a amarlo si primero no lo perdono? ¿Cómo voy a perdonarlo si no lo amo? Estoy en una encrucijada donde no veo salida. Estoy en un misterio… y ante el misterio, no me queda más “salida” que recurrir a Dios.

 

Dios es AMOR. Dios crea el Universo por AMOR. Dios nos creó a los seres humanos por AMOR. Dios nos ama y nos dio la capacidad de AMAR. Amar es divino pero también puede ser humano. Dios nos dio la inteligencia y la voluntad libre. Nos hizo capaces de darnos cuenta lo que está bien y lo que está mal y tomar decisiones  haciendo el bien y rechazando el mal. Esto es justo. Hasta aquí llega la justicia humana. Éste es el  hombre natural del cual nos habla san Pablo en la segunda lectura bíblica de hoy.

 

Ahora bien, si miramos nuestra vida particular, nuestra historia y la historia de los pueblos y naciones, nos damos cuenta lo tremendamente injusta que es y ha sido la justicia humana. Veamos las relaciones entre los pueblos, naciones, culturas, razas, religiones… y también en el interior de las familias… No podemos negar que hay momentos bellos, de armonía, bienestar y regalo… pero también – y muchos más -   momentos de discordia, guerras, atropellos y confusión: guerras para reprimir maldades e injusticias; guerras para promover la paz… vemos que la justicia humana es tremendamente injusta. Así somos nosotros. Así es el hombre natural, del que habla san Pablo a los corintios.

 

A todo esto, ¿Qué hace el Dios Todopoderoso? Nos mira con infinita compasión y desea introducir el remedio de tanto mal con intención de bien. Algo que él tiene y quiere compartir con nosotros: Dios es PERDÓN.

 

AMAR es humano. PERDONAR es divino. Dios se hace Hombre para introducir el PERDÓN en la humanidad. Es la misión de Jesucristo: mostrarnos el camino, sin imponerlo. El camino del PERDÓN lo recorrió Jesús sanando y perdonando. El no le hizo asco a compartir con pecadores para mostrar su AMOR hasta el extremo. El extremo fue morir por nosotros en la Cruz, para PERDÓN de los pecados nuestros y del mundo. Éste es el AMOR INEXPLICABLE. Ésta es la LOCURA DEL PERDÓN, tema del trozo evangélico de hoy. Es lo propio del hombre espiritual u hombre celestial del que nos habla san Pablo en la segunda lectura de hoy.

 

Cuando leemos el Antiguo Testamento de la Biblia, vemos frecuentes escenas de violencia y guerras que pueden escandalizarnos. Pero hoy, en el trozo del libro de Samuel, vemos una escena que sucedió mil años antes de Jesucristo. Nos presenta al joven David, antepasado carnal de nuestro Señor, en un hermoso gesto de PERDÓN, frente a su peor enemigo, el rey Saúl, que lo buscaba para matarlo. Vale la pena releer este episodio y gozar del suspenso: dos hombres desarmados que tienen la audacia de introducirse de noche en el campamento enemigo de tres mil hombres. El rey Saúl duerme en su carpa. Sus guardias también se han quedado dormidos. David tiene la oportunidad de clavar al rey con su propia lanza. Le PERDONA la vida y se lleva la lanza. En esta escena se puede apreciar la grandeza de alma del futuro rey David, en el PERDÓN AL ENEMIGO.

 

Somos hombre y mujeres naturales que estamos llamados a ser espirituales o celestiales.

¡Menuda tarea!

 

 


Música

PACIENTE RECUPERACIÓN

RECUPERAR, RESCATAR, SALVAR - Comentario a las lecturas bíblicas del CUARTO DOMINGO DE CUARESMA – 250330

¿Dónde ponemos más nuestra mirada: en las guerras, desastres ecológicos y corrupción que nos espantan o en las cosas buenas que casa día nos suceden?