Homilías
PARA SIEMPRE
Comentario a las lecturas bÃblicas del domingo 33° del año litúrgico – 241117
¿Me gusta o me asusta pensar en el “Más Alláâ€? ¿Qué importancia le doy a los compromisos contraÃdos?
Con bastante preocupación estamos observando que se ha desdibujado el concepto y ¡peor aún!, el sentimiento de ETERNIDAD.
Sabemos que todas las cosas materiales son transitorias, pero antes, por lo menos hacíamos lo posible que duraran: reparábamos la ropa, zurcíamos los calcetines. Se apreciaba la calidad de los autos y de otras máquinas por los años que duraban. Las cosas antiguas se guardaban porque “todavía podían servir”.
Todo esto ha cambiado. Todos los productos que uno compra tienen una duración muy limitada; no se encuentran los repuestos porque su producción ha quedado “descontinuada”. No sólo los remedios, sino también los alimentos tienen su “fecha de vencimiento”. Se produce y se produce; se gasta y se bota o e arroja a cualquier parte. “Ahora ya no quiero más de esto”; “ahora quiero esto otro”. Y sigue y sigue…
Lo más preocupante es que este fenómeno no sólo está sucediendo en el uso de las cosas materiales sino también en las relaciones humanas, en los compromisos, en los afectos e incluso en el amor. “¿Te dije esto? - Pero ahora, ya, no – Ahora te digo esto otro”. “¿Firmamos este contrato? ¡Ya! Pero ahora no vale. Tenemos que anularlo”.
Vivimos el presente - y eso está muy bien - pero olvidamos el pasado y no queremos pensar en el futuro.
No queremos pensar en el futuro. El tema es preocupante y da mucha pena. Esta dinámica tan absolutizadora del presente, descartando el pasado y el futuro, nos anula la ESPERANZA. Si bien, la esperanza era lo último que se perdía, al perder la esperanza, lo perdemos todo, no nos queda nada. ¿Qué sentido puede tener vivir, si no existe la esperanza? La vida así, es horrible. Es existir sin sentido.
Lo que le da sentido a la vida es su TRASCENDENCIA. Esto significa que está EN y MÁS ALLÁ de la actualidad. Por cierto, lo actual es importante… pero más importante es cuando lo actual se prolonga: va MÁS ALLÁ. ¿Cómo no va a ser motivador el hecho que una cosa buena que uno hace ahora, no va a desaparecer en el próximo instante, sino que va a durar y servir a otros y también para mí? ¿Por qué ponerle límites al MÁS ALLÁ? ¡Ésta es la ETERNIDAD! ¡Esto es el PARA SIEMPRE!
No le pongamos límites al BIEN. No le pongamos límites al AMOR. No le pongamos límites a todos nuestros buenos deseos y todas nuestras buenas realizaciones. Ésa es nuestra ESPERANZA.
La primera lectura de hoy nos habla de la VIDA ETERNA, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. El Salmo responsorial nos habla del SIEMPRE y de la FELICIDAD ETERNA. La segunda lectura nos repite el PARA SIEMPRE. Finalmente, Jesús en el Evangelio nos dice “EL CIELO Y LA TIERRA PASARÁN PERO MIS PALABRAS NO PASARÁN”. ¿Qué quiere decirnos Jesús con estas palabras? Él nos quiere enseñar que, aunque toda la realidad material dejara de existir, hay una realidad inmaterial, la REALIDAD ESPIRITUAL que es ETERNA; es PARA SIEMPRE… y nosotros, con nuestra ALMA ESPIRITUAL, participamos de esa dimensión ETERNA. Somos PARA SIEMPRE.
Bonitos pensamientos los expresados en los párrafos anteriores, pero, ¿cuándo, cómo y dónde se llevará a cabo esta soñada realidad que desearíamos esperar?
¿CUÁNDO? Ya empezó al comenzar nuestra existencia y se prolonga más allá de nuestra vida terrenal.
¿CÓMO? Cuando nuestro cuerpo muere nuestra vida se transforma: de la vida corporal pasamos a la vida eterna. Nuestra presencia cambia de lugar.
¿DÓNDE sucederá esta misteriosa realidad? Seguiremos presentes en el recuerdo y en la memoria de todas las personas que nos han querido y nos han conocido. Por eso es importante dejar buenos recuerdos en los demás. Estos recuerdos y memorias podrían ser pasajeros o podrían perdurar por siglos. En buena parte va a depender de nosotros y de nuestras buenas obras… pero ¡OJO! Aunque ya nadie se acordara de nosotros, hay alguien que no nos olvidará jamás, alguien que dio su vida por nosotros, alguien que vive para siempre: es Jesús, amigo fiel, eterno y verdadero Dios. En Él estamos y estaremos PARA SIEMPRE.
Nos preguntamos
PACIENTE RECUPERACIÓN
RECUPERAR, RESCATAR, SALVAR - Comentario a las lecturas bÃblicas del CUARTO DOMINGO DE CUARESMA – 250330
¿Dónde ponemos más nuestra mirada: en las guerras, desastres ecológicos y corrupción que nos espantan o en las cosas buenas que casa dÃa nos suceden?