Homilías

¿EL CIELO? ¡UNA REALIDAD!

Comentario a las lecturas bíblicas en la Solemnidad de Todos los Santos

- “Si estás tan seguro, ¿por qué te preocupas?†– “Es que no sé si estoy tan seguro, porque el Cielo, no lo he visto†– “Pero, ¿le crees a Jesús?†– “Sí. A Jesús, yo le creo. Creo en lo que hizo. Creo en lo que nos enseñó y nos transmitieron sus apóstoles. Creo que dio su vida, murió y resucitó por nosotros. Creo que está vivo y nos espera. Creo en sus promesasâ€

Comentario a las lecturas bíblicas en la Solemnidad de Todos los Santos

Apocalipsis 7;  Salmo 23;  Primera de Juan 3;  Mateo 11;  Mateo 4.

 

            El Cielo es estar con Jesús. Juan le creyó a Jesús: por Jesús dejó sus redes. Mateo le creyó a Jesús: por Jesús dejó su lucrativa profesión. Lo mismo sucedió con Andrés, Simón y los otros apóstoles. Siguieron a Jesús y encontraron la felicidad. Así, con Jesús, iniciaron su cielo, aquí en la tierra. Sin duda, fueron felices con Jesús; (todos, menos uno). Les valió la pena. Y tanto fue así, que después de la muerte y resurrección del Maestro, no dudaron en propagar la Buena Noticia de Jesús más allá de las fronteras de Israel,

 

            ¿De dónde sacaron fuerzas? El AMOR de Jesús a ellos y de ellos a Jesús, los hizo creer en Él y en sus promesas. Su FE en Él les dio la fuerza para ESPERAR el feliz reencuentro por una eternidad. Del pequeño “cielo” aquí en la tierra, alcanzaron el CIELO definitivo. Éstos son los que nosotros denominamos “santos”.

 

            ¿Pero que hay de esos innumerables seguidores de los apóstoles que también creyeron en Jesús, sus enseñanzas y sus promesas? Esos son los que San Juan nos presenta en un sueño iluminado por la fe: es el trozo del Apocalipsis que se lee hoy en la Primera Lectura: “Doce” es un número simbólico que representa plenitud: son los meses del año, las tribus de Israel, el número de los apóstoles, etc. Doce por doce son ciento cuarenta y cuatro: plenitud por plenitud. Ciento cuarenta y cuatro mil es plenitud por plenitud por plenitud: o sea un número “infinito”. Estos mismos son los que San Juan, en la Segunda Lectura de hoy, los llama “hijos de Dios, amados del Padre”. ¡Ojo! En este grupo estamos incluidos nosotros y se nos promete que “veremos a Dios tal cual es”.

 

            El Cielo es infinito y tiene capacidad para el infinito número de personas que le han creído a Jesús y han procurado seguir sus enseñanzas y ejemplos: son los SANTOS de todos los tiempos. Algunos habrán sido “canonizados”, pero la mayoría no. Éstos son los que estamos celebrando hoy.

 

            En el trozo evangélico de hoy, San Mateo nos presenta a Jesús proclamando las Bienaventuranzas. Sean cuales sean las circunstancias presentes, aunque revistan serias dificultades, Jesús quiere que ya desde ahora seamos FELICES. Pero esto no basta. Hay una promesa garantizada: la FELICIDAD celestial. Se empieza a ser SANTO aquí en la tierra y se llega a la plenitud de SANTIDAD con Cristo, allá en el CIELO.

 

            Terminamos la reflexión de hoy con la frase del salmo que repetimos cuatro veces: “Benditos los que buscan al Señor”. Tanto los que están leyendo estas líneas como los que están participando en la Misa de este día tenemos algo en común: estamos buscando al Señor. Se trata de una búsqueda muy bendecida. El Señor no nos va a defraudar. Él nos hará gozar de la dulzura de su presencia y un día tendremos el feliz reencuentro con los seres queridos que se nos adelantaron y todos los santos en esa misteriosa REALIDAD: el CIELO.

 

            NOS PREGUNTAMOS:

  • ¿Tanto nos seducen las realidades materiales que hemos perdido la capacidad de disfrutar las realidades espirituales?
  • ¿Me he interesado por conocer la vida, pensamientos y obras de personas que han amado a Dios y al prójimo aquí en la tierra y que ahora están en el  cielo?
  • ¿Es posible la SANTIDAD hoy, en este tiempo, en este país?


Música

PACIENTE RECUPERACIÓN

RECUPERAR, RESCATAR, SALVAR - Comentario a las lecturas bíblicas del CUARTO DOMINGO DE CUARESMA – 250330

¿Dónde ponemos más nuestra mirada: en las guerras, desastres ecológicos y corrupción que nos espantan o en las cosas buenas que casa día nos suceden?